La rotación de cultivos consiste en no cultivar la misma familia de plantas en el mismo sitio dos años seguidos. Es una de las formas más antiguas y fiables de mantener un huerto sano sin productos químicos. La idea es simple: las plagas y enfermedades que atacan a una familia se acumulan en el suelo donde crece, y cada familia se alimenta del suelo de una manera distinta. Mueve las familias de sitio y rompes ambos ciclos.
Un plan sencillo de cuatro grupos
Las leguminosas fijan nitrógeno, los cultivos de hoja lo consumen, los cultivos de fruto comen mucho y los cultivos de raíz comen poco. Cada temporada, pasa cada bancal al grupo siguiente y luego vuelve a empezar el ciclo.
El ciclo que sigue Dibble va en este orden y luego se repite:
- Leguminosas
- Cultivos de hoja
- Cultivos de fruto
- Cultivos de raíz
Imagina cuatro bancales. Este año el bancal uno tiene leguminosas, el dos verduras de hoja, el tres cultivos de fruto y el cuatro raíces. El año que viene cada grupo se desplaza al siguiente bancal. Las leguminosas dejan nitrógeno para las verduras de hoja hambrientas que vienen detrás, y así sucesivamente por todo el ciclo.
Conoce tus familias
Para rotar, necesitas saber a qué familia pertenece cada cultivo. Las más importantes en un huerto son las solanáceas (tomates, pimientos, papas), las brásicas (repollo, brócoli, kale), las leguminosas (frijoles, guisantes) y las aliáceas (cebollas, ajos). Cada página de cultivo en Dibble indica su familia y una nota de rotación, y la app te avisa cuando estás a punto de plantar una familia donde ya creció el año pasado.